Reflexiones 9   

Adolecencia y Juventud en la Biblia

Alégrate, joven, en tu adolescencia, y tenga placer tu corazón en los días de tu juventud. Anda según los caminos de tu corazón y según la vista de tus ojos, pero ten presente que por todas estas cosas Dios te traerá a juicio. 10 Quita, pues, de tu corazón la ansiedad, y aleja de tu cuerpo el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad Eclesiastes 11:9.

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud: antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: "No tengo en ellos contentamiento";Eclesiastés 12:1

Hijo mío, no te olvides de mi instrucción, y guarde tu corazón mis mandamientos; 2 porque abundancia de días y años de vida y bienestar te aumentarán. 3 No se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello. Escríbelas en las tablas de tu corazón, 4 y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. 5 Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia inteligencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas.Proverbios 3:1

El temor de Jehová es el principio del conocimiento; los insensatos desprecian la sabiduría y la disciplina. 8 Escucha, hijo mío, la disciplina de tu padre, y no abandones la instrucción de tu madre; 9 porque diadema de gracia serán a tu cabeza y collares a tu cuello. 10 Hijo mío, si los pecadores te quisieran persuadir, no lo consientas. 11 Si te dicen: "Ven con nosotros; estemos al acecho para derramar sangre y embosquemos sin motivo a los inocentes;Proverbios 1:7

Oíd, hijos, la enseñanza de un padre; estad atentos para adquirir entendimiento. 2 No abandonéis mi instrucción, porque yo os doy buena enseñanza. 3 Pues yo también fui hijo de mi padre, tierno y singular delante de mi madre. 4 Y él me enseñaba y me decía: "Retenga tu corazón mis palabras; guarda mis mandamientos y vivirás." 14 No entres en el sendero de los impíos, ni pongas tu pie en el camino de los malos. 15 Evítalo; no pases por él. Apártate de él; pasa de largo.Proverbios 4:1

Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no abandones la instrucción de tu madre. 21 Atalos siempre a tu corazón, y enlázalos en tu cuello. 22 Te guiarán cuando camines; te guardarán cuando te acuestes, y hablarán contigo cuando te despiertes. 23 Porque el mandamiento es antorcha, y la instrucción es luz. Y las reprensiones de la disciplina son camino de vida. 24 Te guardarán de la mala mujer, de la suavidad de lengua de la extraña.Proverbios 6:20

Pobreza y vergüenza tendrá el que desprecia la disciplina, pero el que acepta la reprensión logrará honra.Proverbios 13:18

El oído que atiende a la reprensión de la vida vivirá entre los sabios. 32 El que tiene en poco la disciplina menosprecia su vida, pero el que acepta la reprensión adquiere entendimiento.Proverbios 15:31

Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro arduo trabajo en el Señor no es en vano.1 Corintios 15:58

Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis hacer frente a las intrigas del diablo;Efesios 6:10

La mujer de Potifar calumnia a José era de bella presencia y de hermoso semblante. 7 Y sucedió después de estas cosas, que la mujer de su señor puso sus ojos en José y le dijo: _Acuéstate conmigo. 8 El rehusó y dijo a la mujer de su señor: _He aquí que mi señor, teniéndome a mí, no se preocupa de nada de cuanto hay en la casa. Ha puesto en mis manos todo cuanto tiene. 9 No hay otro superior a mí en esta casa; y ninguna cosa se ha reservado, sino a ti, porque eres su mujer. ¿Cómo, pues, haría yo esta gran maldad y pecaría contra Dios? Génesis 39:6

Pero Daniel se propuso en su corazón no contaminarse con la ración de la comida del rey ni con el vino que éste bebía. Pidió, por tanto, al jefe de los funcionarios que no fuera obligado a contaminarse. 9 Dios concedió a Daniel que se ganara el afecto y la buena voluntad del jefe de los funcionarios,Daniel 1:8

Sadrac, Mesac y Abed_nego respondieron y dijeron al rey: _Oh Nabucodonosor, no necesitamos nosotros responderte sobre esto. 17 Si es así, nuestro Dios, a quien rendimos culto, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. 18 Y si no, que sea de tu conocimiento, oh rey, que no hemos de rendir culto a tu dios ni tampoco hemos de dar homenaje a la estatua que has levantado.Daniel 3:16

"Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se prolonguen sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.Éxodo 20:12

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. 2 Honra a tu padre y a tu madre (que es el primer mandamiento con promesa) 3 para que te vaya bien y vivas largo tiempo sobre la tierra.Efesios 6:1

Huye, pues, de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz con los que de corazón puro invocan al Señor.2 Timoteo 2:22.

Como río de agua viva

Dos niños estaban conversando junto al margen de un lago congelado.  Uno de ellos habló al otro: “Creo que éste hielo aguanta nuestro peso”.  ¿Cree lo mismo?  “Sí.”  “Entonces, entra y prueba”.  ”No”, dijo el niño, y comentó el otro niño, “¿si crees que aguanta tu peso porque no entras?.”

¿Es nuestra fe verdadera o solo de palabra?  Cuando decimos que confiamos en la respuesta del Señor, ¿aguardamos con paciencia o luego murmuramos por la demora?  ¿Hemos creído en aquello que proclamamos o nuestras actitudes demuestran el contrario?

Muchas veces decimos que estamos siguiendo una dirección porque fue dada por Dios, pero en la primera dificultad resolvemos volver atrás y empezar a andar en otro camino. ¿Estábamos creyendo en aquello que afirmábamos o seguíamos el deseo de nuestro propio corazón?

Cuando actuamos por fe y creemos que Dios está con nosotros, pueden venir luchas, tempestades espirituales, aparentes fracasos, o cualquiera otra cosa que se esfuerce en desalentarnos, si andamos con verdadera fe levantemos la cabeza, démosle glorias al Señor y continuaremos convencidos que estamos en el camino correcto y en la voluntad de Dios.

La respuesta no necesita venir de la manera que yo quiero, ni en la hora que yo anhelo.  ¡Sé qué ella vendrá!  ¡Y vendrá para bendecirme!  ¡Regocijémonos sea cuál sea la prueba o sea cual sea la bendición!

Cuando experimentamos una vida de fe, traemos en los labios un cántico de genuina alabanza y estimulamos a otros con nuestro testimonio a seguir en fe a pesar de las pruebas.  Somos como río de agua viva esparciendo vida abundante por donde pasamos.

¿Puede el cristiano estar bajo la maldición de una brujería?

Muchos de nosotros, antes de conocer a Jesús como nuestro único Señor y Salvador, andábamos en caminos de brujerías y practicábamos cosas como leer las barajas, leer el café, hablar con muertos, leer las piedras, la lengua, etc. En fin, poníamos toda nuestra confianza en tales cosas y hasta creíamos de todo corazón que Dios estaba de acuerdo con todo eso (ya que en esos lugares usan el nombre del Todopoderoso como si esas prácticas estuvieran aprobadas por Dios).

Las escrituras citan algunos nombres dados a esas personas: agoreros, adivinos, encantadores, magos, quien consulta a muertos, sortílegos, hechiceros, etc. Pero, ¿Qué dice Dios de todo esto?.  En resumen Dios dice que no practiquemos tales cosas ni creamos a ellos.

El hecho de que un cristiano esté visitando esos lugares está transmitiendo el siguiente mensaje: “No tengo paciencia para esperar en mi Dios, necesito saber de esto o lo otro ahora mismo” o esta diciendo: “Mi Dios no es suficiente para salvarme de tal o cual situación, necesito una ayuda extra”.  Sea cual sea el motivo que te lleve a seguir visitando estos lugares mas bien deberías preguntarte: ¿Realmente he entregado mi vida completa en fe a Dios? Probablemente la respuesta sea NO. Pues puede pasar que hagamos una oración con nuestros labios pero realmente no hemos creído con nuestro corazón, lo cual es un requisito para ser salvo según Romanos 10:9.

Con este entendimiento bien claro ahora si podemos preguntarnos, ¿Puede el cristiano estar bajo la maldición de una brujería?.  La contesta la encontramos en muchas partes de la Biblia y expresado en diferentes maneras, pero en Números 23:23a dice de una manera bien clara: “Porque contra Jacob no hay agüero, Ni adivinación contra Israel.”  En estos versículos en nombre Jacob e Israel representan a todos aquellos que han creído con la misma fe de Abraham, o sea a todo el que en el presente haya creído y recibido a Jesús como su único y suficiente Salvador.   Si Usted substituye el nombre de Jacob y el de Israel por su propio nombre entenderá mas fácil la realidad de esa promesa.

Pero recuerde que sin fe es imposible agradar a Dios, así que para que esta promesa sea una realidad en su vida debe estar acompañada de fe.  No tenga temor lo que está en Usted es mas grande que el poder del maligno.

He aquí algunos de los versículos que tratan ese pecado:

No seréis agoreros, ni adivinos. Lev 19:26b

No os volváis a los encantadores ni a los adivinos;  no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios. Lv 19:31

No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Dt 18: 10-11

Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios. Dt 18:14

Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos, para prostituirse tras de ellos, yo pondré mi rostro contra la tal persona, y la cortaré de entre su pueblo. Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios. Lv 20:6-7

Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos. Lv 20:27

Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? Is 8:19-20

Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo; 25que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros. Is 44:24-25.

Lo que contamina al hombre

(S.Mateo 15:1.20)

15:1 Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: 

15:2 ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. 

15:3 Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? 

15:4 Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.

15:5 Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, 

15:6 ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. 

15:7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: 

15:8   Este pueblo de labios me honra; 

         Mas su corazón está lejos de mí. 

15:9  Pues en vano me honran, 

         Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

15:10 Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended: 

15:11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. 

15:12 Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? 

15:13 Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. 

15:14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.

15:15 Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola. 

15:16 Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento? 

15:17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? 

15:18 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. 

15:19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. 

15:20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre. 

El Sindrome de Elías

Luis Palau

Hasta los hombres y mujeres de Dios a veces experimentan soledad. 

Recuerdo el caso de una mujer de 55 años que se arrojó al vacío desde su apartamento en el piso 14*. Minutos antes de su muerte vio a un hombre lavando ventanas en un edificio cercano. Lo saludó y le sonrió; él le sonrió y le devolvió el saludo. Cuando el hombre se dio vuelta para continuar con su trabajo, ella saltó.

Había dejado la siguiente nota sobre un escritorio muy prolijo y ordenado: "No puedo soportar un día más de esta soledad. Mi teléfono nunca suena. Nunca recibo cartas. No tengo amigos."

Otra mujer que vivía en el mismo piso, dijo a los periodistas: "Ojalá hubiera sabido que ella estaba tan sola. Yo me siento de la misma manera."

Usted y yo estamos rodeados de personas solas.

¿Quién experimenta soledad y desesperación? Por cierto que la persona que vive en forma anónima en una ciudad populosa. Pero también el extranjero, el rico, el miserable, el divorciado, el padre soltero, el joven, el hombre de negocios, el profesional, el ama de casa, el que no tiene trabajo... Nadie está inmune a la soledad.

Hasta los hombres y mujeres de Dios a veces experimentan soledad. 

En el Antiguo Testamento Elías se destaca como el más dramático y vehemente profeta de Dios. Paró la lluvia, desafió a un rey cara a cara, hizo caer fuego del cielo, mandó ejecutar a cientos de falsos profetas y predijo con exactitud la fecha en que terminaría una sequía de tres años y medio.

Sin embargo, en el Nuevo Testamento leemos que "Elías era tan humano como nosotros" (Santiago 5:17 BD). De modo que él también vivió momentos de angustia y soledad.

Como resultado de cuatro pasos equivocados, Elías terminó en el desierto, bajo un árbol y totalmente desesperado (1 Reyes 18:46-19:4). En primer lugar, estaba exhausto físicamente. En segundo lugar, se turbó emocionalmente. En tercer lugar, no acudió a Dios espiritualmente. En cuarto lugar, se aisló socialmente.

... Al final terminó desfalleciente bajo un árbol en un lugar desierto y lloró: "Es suficiente, Señor. Lleva mi vida. Quiero morirme."

¿Alguna vez ha sentido usted un desaliento total y se ha visto sin nadie cerca que lo anime? ¿Ha experimentado en alguna ocasión el síndrome de Elías?

Note cómo Dios satisface cada una de las necesidades del profeta en el momento de la crisis. Físicamente, Dios le da alimento y un buen descanso. Emocionalmente, el Señor le hace saber a Elías que su presencia está con él y lo anima. Espiritualmente, Dios exhorta a Elías a seguirlo una vez más. Socialmente, el Señor le habla a Elías acerca de un gran número de hombres y mujeres de Dios con quienes podrá tener camaradería y recibirá aun más ánimo.

De la misma manera, Dios quiere suplir sus necesidades personales, apreciado lector. Usted no puede vivir la vida cristiana victoriosa en soledad y en sus propias fuerzas. Es imposible. Sólo experimentamos victoria por el poder del Cristo viviente (Gálatas 2:20). Su presencia y su poder son particularmente evidentes cuando dos o tres se reúnen en su nombre para orar por algo en concreto (Mateo 18:20).

Utilice su soledad o desaliento como una motivación para entregarse nuevamente al Señor. No permanezca sentado bajo el árbol de la desesperación. Las últimas palabras de Jesucristo fueron que estaría con nosotros siempre (Mt 28:20). El quiere ser su mejor amigo, de modo que usted ya no se sienta solo.

La Muerte

Por MIGUEL ANGEL ZANDRINO

La muerte es para el ser humano una experiencia terrible. Durante toda nuestra existencia estamos tratando de alejar la idea de que tendremos que morir, y de hecho actuamos como si en realidad fuéramos eternos.

Por más fe que profese el cristiano, no deja de sentir, en mayor o en menor grado, ansiedad ante la muerte. Hay algunas culturas orientales que quitan valor a la muerte física, y algo parecido ocurría con los estoicos; sin embargo, la Biblia habla de ella como de "el rey de los espantos" (Job.18:14), y es un enemigo tan poderoso, que será el último en ser definitivamente vencido (1Co.15:26). Es natural por lo tanto temer a la muerte.

La muerte no es tanto un suceso como un proceso. No se trata de un acontecimiento que interrumpe la vida de un ser, sino mas bien de la culminación de un camino que comienza con el nacimiento.

El proceso de la vida está trastornado desde su origen. Dios estableció un orden perfecto para la vida , y el pecado lo adulteró, y el proceso vital quedó deteriorado.

En la Biblia la vida es comunión con Dios, y la muerte es separación de él. No se hace diferencia entre la vida física y vida espiritual, y la misma palabra con que se designa a la muerte biológica se utiliza para expresar la separación de Dios por el pecado. Por eso la sentencia de Génesis 2:17 "el día que comiereis, moriréis" se cumple puesto que en ese preciso momento Adán y Eva quedaron separados de Dios, rompiendo la relación de intimidad con él, y comenzaron a caminar hacia la muerte física.

Desde entonces la Palabra de Dios nos pone ante dos caminos entre los que el hombre tendrá que elegir libremente: "Mira, yo he puesto delante de ti hoy, la vida y el bien, la muerte y el mal…escoge pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia"(Dt.30:15-19).

Sin embargo seguir el camino que Dios aconseja no significa "religiosidad". No es cumplir con preceptos que naturalmente son agobiantes. Esto es lo que hacían los fariseos, y el resultado para ellos era la muerte, ya que Jesús los llama "sepulcros".Todo el esfuerzo que el hombre quiera hacer para alcanzar la vida, lo conduce inevitablemente a la muerte.

De este conflicto nos habla Pablo en Romanos capítulos 6 y 7. en donde todo el esfuerzo que el hombre hace por cumplir la ley, lo esclaviza y conduce a un drama de desesperada impotencia.

Así como el pecado conduce a la muerte, y ésta entró en el mundo por la desobediencia de Eva y Adán, la vida entró por la obediencia y justicia de un hombre: Jesucristo. Por la fe en Cristo el hombre se libera de la esclavitud del pecado y de la muerte.

La recomendación deuteronómica de elegir la vida y el bien sigue siendo válida. Y delante de todos los hombres Dios pone la alternativa: La vida y el bien, que se adquieren por la fe en Cristo, quien ha sacado a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio; y la muerte y el mal que permanecen firmemente unidas para quienes son indiferentes a Dios, o sólo recurren a la religiosidad.

No le abras la puerta al pecado

Al atardecer David se levantó de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey, y desde el terrado vio a una mujer que se estaba bañando; y la mujer era de aspecto muy hermoso.  2 Samuel 11:2

El pecado no llega a la vida del creyente de la noche a la mañana, es un proceso. El cual se inicia por el descuido e indiferencia. David se encontraba en su palacio descansando, en la época dónde los reyes salían a conquistar otros reinos. Y al no estar dentro de la voluntad de Dios él fue vulnerable. Paseándose por su azotea vio a alguien que sus ojos codiciaron, a Betsabé, la esposa de Urías.  Y la mandó traer a su palacio para acostarse con ella. Usando de una manera desvirtuada la autoridad que le había sido delegada por el SEÑOR. Después de esto David mandó asesinar al esposo de esta mujer (2 Samuel 11:14-17). En un abrir y cerrar de ojos David pasó de ocioso, a adultero y terminó cómo asesino. Y esto se hubiera evitado si él le hubiera cerrado la puerta al pecado.

No cometamos el error de David. Quizás no al grado de matar a alguien, pero la paga del pecado es muerte. No te desvíes ni a izquierda ni derecha de la voluntad de Dios. Para todo hay tiempo, y en el tiempo que le estés sirviendo enfócate a servirle, y esto te alejará de codiciar lo que no te conviene.   

No te expongas a cometer pecado. Sé diligente en protegerte y proteger a los tuyos. Mantén informados a tus familiares de dónde estás. No estés a solas con amistades cercanas del sexo opuesto, cierra toda puerta que te pueda hacer entrar al pecado. Cuida tus ojos y los de los tuyos, asegúrate que en tu casa no entre el pecado.

No pienses que a ti no te puede pasar caer en pecado. Porque el que piensa que está firme que mire que no caiga (1 Corintios 10:12). El pecado es un proceso, no es algo que pasa de la noche a la mañana. Si hay algo en tu vida que sea una puerta abierta al pecado, ciérrala con la sangre de Cristo que te ha lavado.

Por Richy Esparza.


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